domingo, 14 de febrero de 2021

Tres razones para no apoyar a Bukele

El valor de la filosofía en Marx
Manipular a la masa mediante discursos cargados de odio y de polémica innecesaria es algo objetivamente infructífero


     1.Es un reaccionario 

      2.Incrementa la dominación

      3.Un Populista


La concientización supone la posibilidad de trascender la falsa conciencia, es decir la que se encuentra aún en un nivel mágico, semi-intransitivo o ingenuo; solo con la superación de esta falsa consciencia, lo que implica alcanzar una conciencia crítica, el hombre y la mujer pueden adaptarse correctamente a un determinado espacio-tiempo desmitologizado.


Existe una desaforada cantidad de motivos legítimos para desistir, si es que se tenía idea de hacerlo, en apoyar a Bukele; para enumerarlas, sin duda, —como dijo Russell en una ponencia en cierta ocasión—, “tendría que retenerles (leyendo este artículo) hasta el Día del Juicio”. 



Este artículo te puede interesar: ¿Cuál Es El Valor De La Filosofía De Marx?



Por dicha razón, me limitaré a mencionar tres cosas que se me presentan al espíritu en este momento como las más fundamentales para no apoyar a un sujeto de una bajeza semejante.

 

1. Es un reaccionario

 

Que Bukele es un hombre extremadamente reaccionario es algo claro y distinto, de ello no queda ninguna duda. Es natural, como sostiene Friere, que todo reaccionario sea incapaz de ser utópico, debido a ello este presidente y otros sujetos de análoga naturaleza jamás estarán interesados en concientizar a las masas oprimidas por las estructuras deshumanizantes, pues no creen en el pueblo, no creen que es posible hacerles afirmar la voluntad de vivir y no la de morir. 


La intención de este líder, con tendencia irrefutablemente dictatorial, es aumentar la falsa conciencia y no reducirla, pues aquello es la condición de posibilidad para el éxito de su hegemonía política e ideológica.

 

Como es un hombre de derecha, entendida aquella en su sentido más general, no denuncia, ni lo hará jamás, las causas reales que provocan la miseria indecible del pueblo; aquellas que son encubiertas por los que viven de la muerte de la gente común sobre todo la más pobre. 


Un cambio en la superestructura es solo ilusorio, no repercutirá positivamente en la vida de la inmensa mayoría, el cambio real, no el ideal, solo puede ocurrir cuando se ha generado una transformación efectiva en la estructura económica de un país.

 

Manipular a la masa mediante discursos cargados de odio y de polémica innecesaria es algo objetivamente infructífero, pero el nivel de alienación externa e interna es tan profundo que la gente salvadoreña no puede ver más allá de las apariencias. Lo de este presidente es pura ideología, nada hay científico en su gestión ni en su discursillo.

 

2. Incrementa la dominación

 

Paulo Freire explica muy lúcidamente la diferencia marcada que existe entre “la acción cultural para la libertad” y “la acción cultural para la dominación”. La primera, a su juicio, somete a crisis los más dorados paradigmas de dominación; la segunda, como es de esperar, se presenta como un dispositivo de domesticación de masas.

 

La primera se caracteriza porque pone en práctica el diálogo y no se limita a ser una mera inversión de polos, es decir, no se conforma con anular su antítesis sino que pretende ir más allá de la dialéctica del amo y el esclavo, solo cuando el pueblo junto al líder se liberen pueden redimir al opresor, ya que aquel debido a su fetichismo descarnado no puede liberarse a sí mismo, si el pueblo no se libera negando en primera instancia la   antítesis y luego incluyéndola en la nueva sociedad humanizada no podrá nunca jamás existir una genuina liberación, cosa que no está ocurriendo en nuestro país hoy mismo.

 

La segunda forma de accionar por su carácter alienante y profundamente fetichista se satisface únicamente con generar slogans ordinarios, cuyo único fin se circunscribe a incrementar más el poder de la clase despótica para dominar y alienar a la clase trabajadora.


Es evidente que este presidente, despreciable en el más alto grado, suscribe plenamente con la segunda, a saber, con la “acción cultural para la dominación”; su esfuerzo político se ha enfocado en mayor medida a vigorizar la dominación y la alienación presentes antes de que él accediera a la presidencia; no está en absoluto preocupado en objetivar la genuina libertad del pueblo.


En vez de desarrollar una acción cultural para la libertad está empleando de la manera más canalla y cobarde una acción cultural para la dominación. Es por ese motivo que jamás se le escucha algún tipo de denuncia a las estructuras reales que deshumanizan al pueblo salvadoreño, no le conviene pues él es por hoy pieza constitutiva de esa nueva burguesía, que se está erigiendo sin mayor contra peso a su paso, lo suyo es pura distracción para las masas. 


Las encubre, sabe que es la burguesía y sus principios económicos asesinos; pero él ha hecho creer a las masas que con atacar mediáticamente a los efectos destruirá a las causas.


3. Un populista


Este presidente es un populista, —en el sentido negativo del término—, elemental como todo él, incapaz de convencer a la burguesía imperante pues su simpleza es asombrosa, es por ello que se vuelca sobre la multitud, la masa, y se ha dedicado, con éxito, a convencerla; a introducir y naturalizar sus slogans más vulgares.

 

Sus ambiciones posiblemente, en un futuro no muy lejano cuando él y su partido controlen la asamblea legislativa, se convertirán en peores que las de un heliogábalo moderno; seguramente cuando la masa, hoy sumergida en un estado de consciencia semi-intransitiva, despierte a un nivel de conciencia mucho más crítico será demasiado tarde, la dictadura se habrá instituido y la nueva burguesía será mucho más feroz que la actual moribunda.

 

Por ahora, gran parte de nuestra población, incluso un cierto porcentaje de intelectuales resentidos e híbridos con una voluntad de poder incontrolable y mal direccionada, están bajo el dominio de este discurso grotesco, desfachatado. 


Su alianza con los militares debería en verdad generar más preocupación en la sociedad salvadoreña en general.