miércoles, 10 de junio de 2020

¿Cuál es el ser del capital?

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El ser del capital es el valor lo que se valoriza. 


📌 En este artículo se analizará lo siguiente:

1.      La ciencia de Marx

2.      La ciencia moderna, fetichista

3.      El ser y su apariencia

4.      ¿Marx científico?

5.      Ontología del capital

6.      El ser del capital

7.      El trabajo vivo, el fundamento del capital

8.      Fetichismo





1.    La ciencia de Marx 


 

¿Marx científico? by Víctor Salmerón

¿Fue Marx un científico? No, por supuesto que no en el sentido de Popper, Bertrand Russell o el Círculo de Viena.

 

 Pero se debe entender que Marx no cumplió con estos criterios extremadamente cientificistas, dogmáticos y acientíficos no porque su ciencia fuera pseudociencia sino porque son fetichistas. 

 

La ciencia suscrita por Marx era dialéctica, antropológica y ética. El fin último de la ciencia, tal como la entendió Marx, es revelar o a hacer palmaria la esencia que se esconde en sus diferentes apariencias.


 

¿Cuál es el ser del capital?
El fetichismo consiste en elevar un término y olvidar la relación, cuarto predicamento de Aristóteles.

2.    La ciencia moderna, fetichista 


 

La ciencia moderna se está perdiendo, ciertamente no en vano, ya que los aportes que ha hecho, particularmente en el campo práctico, son indiscutibles y útiles hasta cierto punto, en las apariencias, en lo óntico y, por lo mismo, han caído en el olvido del fundamento, a saber, el ser.

 

 

3.    El ser y su apariencia

 



El ser de algo, debido a la limitación de nuestra capacidad cognitiva, no es posible captarlo en su integridad y dentro del todo aprehensible. 

 

Por eso, si no se presta atención, se puede caer fácilmente en una simplificación excesiva, como hacen muchos científicos y epistemólogos modernos, al tomar una de sus manifestaciones positivas como él mismo, aunque sea solo un aspecto parcial de él.

 

 Como este no se manifiesta, porque solo se puede aprehender teóricamente, esta es la tarea fundamental del científico, mostrar al ser, que se oculta en las apariencias. 

 

El análisis de Marx engloba el concepto, el momento dialéctico y la categoría, que es el momento analítico; por tanto, es claro que esta forma de tratar el objeto de estudio es mucho más profunda que la de la ciencia empírica, que se limita al análisis de lo óntico, de los datos, a lo puramente abstracto. 


 

4.    ¿Marx científico? 

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Marx descubrió el ser del capital a través de su colosal esfuerzo teórico.

De una lectura muy pobre de Marx por Louis Althusser, surgió que el joven Marx era un mero idealista y carecía de cualquier atributo científico valorable, excepto el adulto, el del capital, el científico. 

 

Como saben, esto no es cierto. Marx en su totalidad fue una persona que, como todas las demás, su vida constó de varios momentos, pero en cada uno de ellos guardaba ciertas ideas, postes, que eran fundamentales para su sistema. 


 

5.    Ontología del capital 


 

De hecho, la ontología del capital ya estaba presente en un examen que realizó en su curso de religión (composición sobre religión, agosto de 1835) cuando era apenas un joven.

 

 En él dice que "debemos estar unidos con Cristo en la comunidad más viva (Lebendige Gemeinschaft)" (Dussel, 2008). Algo que siempre apoyó Marx, en todos los estadios de su vida, fue la idea de "comunidad viva". 

 

Por tanto, la idea de dividir a Marx en dos: uno idealista y otro científico; en mi opinión, es algo intelectualmente deshonesto: lo mínimo que se puede decir de la interpretación superficial de Althusser es que es ridícula y completamente arbitraria; ni siquiera debería ser refutada.


El ser, como sabemos, no se puede captar inmediatamente, pero se puede alcanzar teóricamente como una totalidad, como un concepto. 

 

Por ejemplo, la instalación de una escuela, las sillas, el pizarrón y todas las demás cosas que se pueden ver en esa aula se justifican dentro de la concreta totalidad pedagógica.

 

 Todo lo demás que se ve allí es abstracto, pero se conoce el ser o totalidad que subsume y da sentido y unidad a todos aquellos fenómenos que son un momento en el proceso de esta; en la totalidad, todos estos fenómenos están subsumidos, unificados y, por tanto, tienen sentido y no son puramente abstractos. 

 

El ser de algo es la esencia, es lo que da razón de ser a las distintas determinaciones que se manifiestan a nivel positivo.

 

 La escuela (lo dialéctico), por ejemplo, como escuela no la podemos tocar, podemos ver sus distintas determinaciones objetivas (lo analítico) (edificio, sillas, pizarrón y muchas otras determinaciones); el concepto de escuela se alcanza si se abstraen todas las determinaciones que se manifiestan de manera diferente, no.

 


 

6.    El ser del capital



El ser del capital, y esto suena esotérico y extraño a muchos marxistas, pero es porque no han leído a Marx en serio, es el valor lo que se valoriza. 

 

Cada determinación tiene un valor y se puede ingresar a la totalidad del capital a través de cualquiera de ellas. El método utilizado por Marx fue pasar de lo abstracto a lo concreto. 

 

La determinación del dinero tiene un valor determinado y puede ser negada, que de hecho es necesario hacerlo para que se produzca un ciclo productivo, y que aparezca como medio de producción y capital variable. 

 

También hay valor en los medios de producción y las materias primas. La madera puede ser negada, por ejemplo, y aparecer como un producto específico- y en este sentido negado – silla y tiene valor. 

 

En el mercado, el mundo de las mercancías donde se manifiestan los fenómenos del capital, como mercancía posee valor.

 

 Si se compra la mercancía, la silla se niega como una mercancía silla y aparece como ganancia uno más el dinero dos; a lo largo de este proceso dialéctico del capital, ha mantenido algo que nunca ha desaparecido: el valor; valor en las tres determinaciones de la misma como algo útil, producto del ser humano y como intercambiable; valor que engorda en cada ciclo del capital. 

 

El ser que Marx quería revelar o hacer explícito era el ser del capital y, considerando su obra, lo hizo. Es evidente que esta comprensión de ciencia es mucho más honda que la de la ciencia actual. 

 

No es que se desprecien los grandes avances logrados por la ciencia presente, simplemente lo que se reprocha es su claro fetichismo y su vilipendio injustificado por el conocimiento dialéctico.

 

 Los economistas modernos, por desconocer la totalidad o el ser del capital, han absolutizado el mercado, una de las tantas determinaciones del capital y décimo piso de la economía, y han olvidado el momento de la producción, la fábrica, el lugar donde el trabajador entrega su vida, donde su mercancía, su mano de obra, genera productos que una vez puestos en el mercado serán mercancías.

 

 Si se hace así, no parece haber ningún tipo de violencia por parte del capitalista en detrimento de los pobres; además, también puede considerarse un ser benévolo, caritativo, esa caridad monstruosa. 

 

Sin embargo, hoy son pocos los que hablan  de la fuerza de trabajo y trabajo vivo, estas categorías son fundamentales para entender el movimiento ontológico y óntico del capital.

 


 

7.    El trabajo vivo, el fundamento del capital 





Si no partimos del trabajo vivo como fuente creadora del capital a partir de la nada del capital, entonces es una economía necrófila, amante de la muerte y todo lo nefasto, como de hecho lo es toda la economía actual. En pocas palabras: toda la economía capitalista actual es fetichista. 

 


 

8.    Fetichismo

 

 


El trabajo vivo debe ser el punto de partida y el punto de llegada del capital, pero los economistas modernos que son fetichistas no ven estas categorías.

 

 El fetichismo consiste en elevar un término y olvidar la relación, cuarto predicamento de Aristóteles. La relación consta de cuatro términos, encumbrar uno y olvidar los otros constituye evidentemente un fetichismo. 

 

Negar el trabajo vivo como fuente creativa desde la nada del capital, desde su nada porque el capital solo paga por la capacidad o la fuerza de trabajo (aunque su pretensión es que paga por el trabajo vivo, pero no), lo que permite al trabajador obtener los supuestos objetivos. 

 

El pago recibido sólo le ajusta para seguir objetivando más vida en el ciclo del capital, pero su trabajo vivo que crea más valor no es pagado, el obrero realmente objetiva más vida de lo que el capital le paga; el capitalista al no aceptar pagar el trabajo vivo la fuente creadora del capital porque aquel no existe, implica necesariamente que el valor del capital proviene de sí mismo. Esto, como sabemos, es risible.

 

¿Cuál es el ser del capital?
Marx es válido, porque su descubrimiento evidenció la idolatría constitucional de todo el sistema categorial del sistema capitalista. 

Marx descubrió el ser del capital a través de su colosal esfuerzo teórico. Descubrió las categorías más importantes de toda la economía: trabajo vivo y plusvalía; sin embargo, sin restar importancia al gran descubrimiento de Marx, éstos ya estaban implicados en la política de Aristóteles, que Marx admiraba mucho. 

 

Sin ser imprudente, se puede decir que Marx fue hasta cierto punto aristotélico. Estas categorías, como es bien sabido, son completamente ignoradas por la economía actual. Pero Marx es válido, porque su descubrimiento evidenció la idolatría constitucional de todo el sistema categorial del sistema capitalista. 

 

Para Bertrand Russell es demasiado materialista, pero no piensa lo mismo de los utilitaristas: qué postura más parcial. 

 

Para Popper, Marx no es un científico, porque su teoría es muy obvia, y lo obvio es lo menos científico. Para Popper, las teorías más científicas son las más inverosímiles. 

 

Ambas posiciones están equivocadas, la razón es simple: la ciencia de Marx es antropológica y ética. El libro en sí mismo sobre el capital es ética implícita; su propósito es práctico y político.