martes, 29 de junio de 2021

Menéndez: El día del Señor, una película para el olvido

Menéndez: el día del señor: una película para el olvido

Que España y Méjico se unan para brindarnos un diamante tan preciado como Menéndez: El día del Señor dice mucho de la miseria y la mediocridad en la que se encuentra el cine hispanista. Tal vez un inglés les ayuda. Señores: deberían tener vergüenza, este filme mediocre es un insulto al espectador.


sinopsis


Menéndez: El día del Señor nos propone la historia de un cura (Juli Fàfregas) traumado por no haber tenido éxito en un exorcismo realizado en el pasado; como consecuencia de ese fracaso, estuvo en la cárcel pues la persona a la que le practicó el rito del exorcismo murió en el proceso, lo mató a golpes. Después de salir de prisión se va a vivir a una enorme casa decrépita; en ese lugar, mustio y lúgubre en extremo, vive solo, atormentado y refugiado por completo en el alcohol.


un filme corriente, fracasado, grotesco y machista


Ciertamente la mayoría de cinéfilos hemos visto por lo menos alguna vez una película sobre exorcismo donde un cura ha sido incapaz de expulsar con éxito el demonio o el ente sobrenatural que atormenta al aquejado desde el interior. También es bastante común que el poseído por esa fuerza siniestra muera en el proceso de su liberación, sin que el exorcista pueda hacer nada por evitarlo. Como consecuencia, esto le trae cuantioso dolor interior y desata un huracán de emociones negativas, represivas y, en la mayoría de casos una fuerte crisis de fe. Nada mejor para volver a recuperar la paz interior, la esperanza perdida, la confianza en sí mismo y la fe en el Señor que un nuevo exorcismo. Con base a lo ya mencionado, no resulta gratuito afirmar que Menéndez: el día del señor es una película, por lo menos en la primera parte, completamente ordinaria.


Años atrás cuándo cursaba secundaria me recuerdo que tenía un amigo que le encantaba contar chistes. Naturalmente yo y mis otros amigos nos gustaba rodearlo para que nos contara sus “divertidos” chascarrillos. El elemento gracioso no se hallaba por supuesto en sus relatos ramplones, sino más bien en el hecho de que no daban risa en absoluto, pero él se partía de risa con lo que nos decía y nosotros nos reíamos más bien de su risa que de sus chistes. Una vez un vecino nuestro sufrió un trágico accidente: mientras limpiaba su propia escuadra, se disparó involuntariamente en una pierna que lo dejó cojeando de esa pierna por el resto de su vida. Es trágico porque esa no era la finalidad trazada de la acción, el no quería hacerse daño. Y eso es precisamente lo que ocurre con esta película, es un filme en principio de horror tradicional, su finalidad es hacer que nos espantemos de terror, pero no da miedo, ni risa, por el contrario genera un sentimiento válido de compasión secular; no asusta ni a los cinéfilos del pasado siglo.


Mientras el cura Menéndez (Juli Fàfregas) y Sebastián (Hector Illanes) padre de Raquel (Ximena Romo) le están practicando el exorcismo para liberarla del demonio, la hija poseída por el diablo le practica una felación a su propio padre; luego, para terminar de engordar la profanación, la hija se lanza sobre él y lo viola. Dado que éste hace caras de disgusto y de gusto, no parece que la esté pasando muy mal. A pesar de la repugnancia natural qué éstas imágenes polémicas y desagradables deberían generar en la consciencia del espectador, no logra más que dar lástima por tan penoso esfuerzo para hacer el ridículo y tan lánguido resultado. En fin, por esas y otras múltiples escenas, ridículas en extremo, este filme es de carácter grotesco.


De un sacerdote católico, lo que ya de por sí lo convierte en blanco fácil del escarnio público, sumido en el alcoholismo, incapaz de integrarse sanamente al mundo, con señales más próximas a la demencia que a la cordura, víctima de terribles pesadillas por su pasado criminal, atiborrado de emociones represivas y pocas expansivas no se puede esperar otra cosa que no sea irracionalidad, extravagancia y locura infinita. Sería necio esperar que una persona en semejantes condiciones pueda suministrar algún tipo de ayuda a otro individuo. El cura es un hombre completamente perturbado.


Según se ha concebido tradicionalmente la expulsión del demonio se logra mediante la repetición continua de determinadas oraciones y órdenes enérgicas de expulsión. El uso de sacramentales tales como crucifijos, agua bendita, reliquias entre otros objetos bendecidos por la iglesia se cree pueden causar malestar en el espíritu infernal. Nunca he escuchado que el método más efectivo para expulsar el demonio del cuerpo de una persona consista en propiciarle una lluvia de puñetazos o una paliza a muerte.


En una ocasión una persona trabajó en la construcción de una casa como ayudante del albañil. Cómo fue parte del proceso desde su comienzo hasta su final, se creyó en la capacidad de construir la suya propia. Determinó el lugar donde  se construiría, compró los materiales, contrató trabajadores y se dispuso a tan descabellada empresa. En efecto la construyó, pero le quedó deforme, panda y al cabo de un mes, después de haber sido construida, se derrumbó. Hay casas buenas, construidas por albañiles profesionales, y las hay también malas, construidas por constructores amateurs, lo mismo ocurre en el mundo del cine: hay películas buenas y películas malas, y Menéndez: el día del señor es una película mala.


críticas


Razón tiene Karina Adelgaard cuando dice que “esta película mexicana de terror tiene una trama de exorcismo muy básica. Y luego siguiendo la misma idea dice: “Intenta ir en diferentes direcciones pero termina siendo extremadamente predecible”.

 

Es cierto que otros como Luis Toriz tienen un juicio más benevolente con este filme. Según éste crítico: 

 

“Menéndez: el día del Señor es una película que aunque tiene los clichés del género al que pertenece, se sostiene por sí sola por lo inteligente de su guion y personajes bien escritos”.

 

Por mi parte, he tratado de encontrarle la inteligencia a ese guion escrito por Santiago Alvarado y Ramón Salas, pero no la veo por ningún lado. Soy honesto: no percibo la superlativa inteligencia en un guion que a todas luces es profundamente machista y conservador.


Para concluir, sería deshonesto de mi parte recomendar una película supuestamente de terror pero en exceso corriente, grotesca, con un guion deficiente y, para colmo de males, terriblemente machista.