lunes, 10 de mayo de 2021

Nuevas Ideas: un contrasentido insuperable


Nuevas Ideas: un contrasentido insuperable


La soledad es en general el resultado del ejercicio de nuestra relativa libertad. Quien se atreva a manifestar y re-velar de manera cristalina sus convicciones políticas, religiosas y de otra índole polémica, que esté seguro que la mayor parte de su vida experimentará una terrible soledad. Quién meta al fuego sus manos por sus ideales, será hombre o mujer de pocos amigos,  quedará sola/o pues no todos tienen la fuerza espiritual para poder revelar sus convicciones y defenderlas de manera vehemente. 


En mi caso, expresaré sin filtro lo que pienso sobre la realidad política de nuestro país en este momento, por lo tanto si alguien no es lo suficientemente tolerante encontrará un poco chocante lo que opino sobre el mundo político nuestro país. Ya he perdido muchas amistades en redes sociales, pero pienso que por el bien del país es mejor expresar las ideas que esconderlas por cobardía a expresar lo que uno piensa y siente; es mejor tener  un fiel amigo que un montón de aduladores vulgares. 


Una bancada de borregos


Ciertamente ha estado a la altura esta bancada de borregos; le han hecho honor a su naturaleza frívola y vulgar en grado sumo. Su accionar perverso no me ha causado ningún asombro, nada se salió de la línea de mis premoniciones.  


Prepárense: vienen peores cosas. Lo que no entiendo es como alguien puede aplaudir o burlarse de lo que ocurre. Acaso son idiotas, no en el sentido etimológico, sino idiotas, faltos de yodo. 


 Yo sé que el fiscal y éstos magistrados no representan en absoluto al pueblo, pero en esta encrucijada era mucho mejor que se quedaran que removerlos de manera arbitraria y sin respeto de ninguna índole por lo formal, con esto el presidente reafirma su deseo de erradicar el principio de contradicción y afirmar el de identidad. 


Me disculpo: No soy experto en leyes y no lo quiero aparentar como muchos en esta plataforma, sin embargo lo que ocurrió el día de ayer es injustificable; no hubo un proceso debido y se procedió a la carrera, a lo tonto; eso es natural en el presidente y sus discípulos. 


Otorgarle todo el poder a una persona de criterio elemental, ególatra, odioso y vengativo en grado extremo no parece ser una acción muy sabia que digamos. Pero según vislumbro nuestro pueblo  tiene una única escuela: el sufrimiento. Ojalá esta vez aprenda por necio.


El Salvador: “el banquete sacrificial ininterrumpido”


El movimiento ideológico y político de Nuevas Ideas es, por definición, un contrasentido insuperable; es un salivazo en ayunas  a la inteligencia dialéctica, una bofetada ponzoñosa al pensamiento crítico y un ataque sistemático a la pobre razón que aún habita en nuestras fronteras; en fin: Una institución que repugna a un libre pensador. Es un delirio colectivo que los cuerdos tenemos que soportar cordialmente. Y ahora son mayoría en la Asamblea Legislativa; un aplauso a la idiotez de nuestra gente. 


¿Qué espero yo de esos ornamentos, de esos muñecos, de esos peleles, de esos silenciosos, ya que no tienen ni pizca de voz? Pues, sinceramente, nada. 


Yo no espero nada positivo de un político dogmático, cuya virtud mayor estriba en obedecer, pero jamás en cuestionar las órdenes de sus amos. Siempre me ha parecido que los obedientes son unos cobardes e incapaces de externar el fuego que llevan en su pecho. 


Que se puede esperar de esa bolsa de papas en la catedral metropolitana, cuyas notas constitutivas se advierten a kilómetros; es decir, quien no sabe que los aduladores del presidente son unos lamebotas, lambiscones y mediocres; en fin: la expresión más elevada de la vulgaridad. 


De ese raudal de vulgaridad, de esa gentuza dogmática, incapaz de someter a crisis sus propias opiniones y prejuicios Black Fridays, no espero nada. De esa gente que idolatra personas y cosas, sería necio de mi parte esperar que de su operar trémulo y dependiente derive fruto beneficioso para el país. El que ríe de oreja a oreja ya sabemos quien es, el eco de la falsa conciencia. 


Nueva bancada. Nuevo horizonte. De eso nada. Nuevas barrabasadas, sí, hay suficientes motivos para determinarlo así. Viejas caras con nuevas camisas. Por lo que se vislumbra en el panorama, la corrupción más galopante seguirá su curso invariablemente con la nueva administración legislativa. 


De esas bestias, con perdón de las genuinas, no espero nada. Por otro lado, sus fanáticos seguidores, fieles, son una vergüenza, ofende que a éstos fenómenos se les compare con focas, animales mucho más sensatos y sanos. Su desfachatez ya no resulta ni graciosa. 


¿Pero acaso hemos hecho lo suficiente para merecer algo mejor que la basura híbrida de enfermedad de Nuevas Ideas, ese contrasentido insuperable, descomunal?


Un pueblo con voluntad de vivir lucha, sueña y acciona en consecuencia para construir un mejor futuro;  uno con voluntad de morir y  fetichista, como el nuestro, sólo aplaude y justifica a sus esquilmadores.


Para la actual administración nuestro país será ese “banquete sacrificial interrumpido”; con permiso de Nietzsche.


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