lunes, 31 de agosto de 2020

Karl Marx, un pensador honrado

Cinco razones mínimas para leer filosofía by Víctor Salmerón
Imagen de Andreas Riedel en Pixabay 


Karl Marx, no te miento, hubiera querido tener el grado de conciencia así como la empatía que a muy tierna edad manifestaste; apenas rosabas la adolescencia cuando dijiste que te gustaría estudiar “algo que hiciera feliz al mayor número de personas”.  


A tan tierna edad no sólo te importaba la felicidad individual, la típica del liberalismo, hoy neoliberalismo, mas pensabas en la de los otros, pues nunca viste el mundo como una serie de eventos cósmicos fragmentados y des-totalizados, sino como una totalidad necesaria en la que el proceso dialéctico se desplegaría.


Esto es cierto de manera apodíctica: todo ser humano, burgués o de la clase asalariada, menesterosa, por difícil que parezca su obtención, quiere en lo profundo ser feliz, pero él, como se puede constatar al revisar su biografía, pensaba en la de los demás, especialmente la de los más desafortunados que son, hay que precisar, la inmensa mayoría.


La penetración honrada de su análisis y su rigor intelectual, que aleja a cualquier somero, causa, a fans y detractores, una terrible admiración. Su pensamiento, con ciertos matices, se puede reducir a una ética, pero no a la burguesa, pues su ética pone al creador del valor en el centro y no al fetiche. Los capitalistas son los sujetos más anti-éticos y negadores del creador del valor, mas Marx afirma la vida del para-sí y no la del ídolo, el dinero.  Tal como él  la entendió, la ciencia que, debido a sus pretensiones teóricas, intenta abarcar no sólo el carácter óntico de las cosas,  sino que también  su carácter ontológico. Además no se limita a al momento positivo del objeto, del dato,  sino que lo ve como una totalidad en movimiento e intenta ver más allá dato, no se agota en su momento positivo y, asimismo, no se conforma con acercarse a la posibilidad, sino que quiere acercarse también a la condición de posibilidad de la posibilidad. 


Él es el único que, con unidad de praxis y teoría, ha desafiado y desenmascarado la descarada ideología capitalista y sus formas más ignominiosas e infames de oprimir al creador del valor, el ser humano.

3 comentarios:

  1. Muy buen artículo Víctor, espero sigas trabajando en temas como estos y si puedes profundizar más sobre el concepto de enajenación.

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  2. Gracias amigo. Sí, seguiré trabajando sobre éstas cuestiones. En un futuro artículo trataré de profundizar un poco más sobre ese concepto.

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  3. Pongamos las cosas claras: la religión en cualquiera de sus manifestaciones oficiales aliena, es la primera forma de alienación, ya lo advirtió Marx. Por eso resulta asqueroso que una persona con un cierto nivel de inteligencia se atrinchere en ella para no enfrentar la realidad tal como es. Desde el terreno religioso, por más buenas que sean las intenciones, no se puede ayudar a salir al pueblo de su miseria e indignidad. Ya va siendo hora de respetar a los humildes y de que ellos lo hagan asimismo. Los únicos al parecer que se benefician —los que adquieren bienes objetivos o una vida más relajada— de que ella exista son los parásitos, los religiosos cobardes, que viven de la muerte física así como espiritual del pueblo.

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chintoliano@gmail.com